HUAROCHIRI, PERU
www.huarochirano.com
P. P. INGA HUARINGA
Dallas, Texas USA
Por Pedro Pablo Inga Huaringa
Los Ayllus fue una gran parte de la cultura de Andina y en particular en Huarochirí. El actual territorio del Perú fue sede tanto del Tahuantinsuyo como del gobierno virreinal. Después de las políticas de despojo del siglo 19, las constituciones reconocen las comunidades indígenas. Hoy las comunidades campesinas con su folklore, ritos, ceremonias se convierten en la transcultural Inca-Española. En este escrito se invita a pensar en muchos tópicos, como la forma de gobierno, forma y estilo de su gente campesina y mucho más por escribir.
Como vemos al exponer el impacto que tuvo Pachacútec en los dominios del incanato dejaron de constituir un simple reino. Desde entonces, los Ayllus se han transformado, ya que las leyes incaicas determinaban que los caciques fuesen indios, cuya función era gobernar a los Ayllus o comunidades indígenas, velar por el bienestar material y espiritual de los nativos y auxiliar a su jefe inmediato. Esto lo indican todos los antecedentes históricos.
En el curso de la época incaica como en otras culturas en el mundo, el hombre fue evolucionando tal como nuestros antecesores hace diez mil años de cazadores y recogedores en tierra a agricultores y pastores.
Es posible que súbitamente los Ayllus y sus caciques estuvieran encargados de hacer una transformación divina y constituir un reino para conformar al Tahuantinsuyo. Durante aquella época, el área de Huarochirí era poblado por cuatro Ayllus llamados “Cajahuaman”, “Cushpampa” “Hualashcoto” y “Chuycoto” con sus respectivos Caciques. Estos Ayllus estaban situados in diferentes partes de esta región, donde las transacciones se realizaban a base del cambio de sus productos agrícolas, la lana y carne de las llamas, alpacas, vicuñas, cuy (el conejo peruano), y rana. Todo esto permitía el desarrollo agrícola para su alimentación y la elaboración de sus propios tejidos textiles para vestirse.
Las tribus de la región fueron creciendo y extendiéndose formando pequeños aldeas o Ayllus hasta los días de la conquista por los españoles. En cierta forma aislados con el resto del mundo, pero no significaba que no tuviesen contacto con el exterior por necesidad para subsistir. Ellos no gozaban de carreteras, pero sí de caminos por donde las comunicaciones se efectuaban a pie o con bestias para dirigirse a la costa, o Cajamarca, o a Cuzco. Estas obras permitió la conservación de un sistema de comunicación expresando en sus caminos de herraduras.
Desde luego era el gran vinculo entre los pobladores en el espacio Andino, que de los caminos por donde, ávida constantemente circularon las gentes y los productos, venciendo la mas intrincadas barreras geográficas. La historia de estos caminos es como la novela de nuestros pueblos. Creo no habido cronistas ni historiador de esta región que no haya repetido la descripción y el elogio de los caminos andinos.
Los caminos principales afirmados que parten desde Huarochiri, hoy sirven de acceso a los pueblos de la zona, de una manera especial en un destino como esta región desarrolló su comunicación, fue casi como una bendición y una tarea de esfuerzos del pasado. Las posibilidades de entender a los Ayllus (comunidades andinas), entender sus necesidades y compartir su conocimiento tradicional heredado a lo largo de vastas generaciones son igualmente inmensas. Los antiguos huarochiranos tejieron el espacio de acuerdo al sistema social, de esa manera se desarrollaron una tecnología vial y que nos dejó paradójicamente, una preciosa herencia
El primero de estos caminos parte de Huarochirí que corre y la que mira al norte y se divide en dos, uno que se dirige al distrito de Santiago, y el otro recorre por Llambilla, Lupo y se dirige por las alturas de “Tucto” para llegar a San Mateo. El segundo camino parte también de Huarochirí y recorre hacia noroeste subiendo por un lado del cerro de “Kirwanka”, después de llegar la sima, recorre al margen de tres ríos uniendo a “Canchahuara”, luego a los pueblos de Sunicanchi y San Damián. En el cerro de “Kirwanka” cruza un Camino Real que era usado durante el Incanato, recorre de noreste al suroeste, es posible que fuera para comunicarse desde Cajamarca o Cuzco atravesando por Huancayo, luego cruzando los pintorescos nevados de la Cordillera de Los Andes cruzando por Huarochirí para dirigirse a la costa.
El tercer camino parte desde Huarochirí que se dirige por oeste, cruza la montaña “Cruz de Paso” para bajar a la costa, que siempre fue la más transitada, y, luego se continúa por Escomarca, Langa, Antioquia y Cieneguilla para llegar a Lima. El cuarto camino parte desde Huarochiri y recorre al sur, para comunicarse con Sangallaya, Queripa, Alloca y finalmente comunicarse con Cañete y Yauyos.
El quinto camino parte también desde Huarochiri hacia el este, cruza el Río Mala para comunicarse con los pueblos pintorescos de San Lorenzo, San Pedro, San Juan y Carhuapampa, luego sigue subiendo para experimentar la belleza del Pariakaka en contacto con la naturaleza, es una alternativa de excepción del camino de nuestros antepasados. De San Lorenzo parte otro camino hacia al sur por la margen alto del río Mala para comunicarse con Huanchar. Esta capacidad de comunicación inspira la confianza para conquistar o estar conectado con otras tribus.
Lo más importante es que Huarochirí se encuentra sobre lo que era, hasta 1821, el escenario de la principal ruta de un camino real comenzando desde la capital virreinal Lima hasta la capital Inca el Cuzco. Esta ruta es mencionada por varios escritores de libros sobre Huarochirí. Como modelo público es mencionado en el mantenimiento de la infraestructura de estos sistemas de comunicaciones.
Con la transformación demográfica de los Ayllus, se establecieron en pedazos de tierra, en la que se convierten en pastores y labradores, que ha ocurrido menos de siglos. Se entiende, pues, que durante esos tiempos históricos, los Ayllus jugaron un papel importante con el control de la tierra y de los trabajos. Esto fue una función importante de los Ayllus y sobre todo de sus caciques que dirigían la mano de obra colectiva. El trabajo colectivo hasta hoy sigue siendo un concepto de historia que pueda ser considerado como perteneciente de una civilización de éxito. Otro éxito caben muy pocas dudas que el desenvolvimiento de la cultura Andina, al comienzo, tuvo por base la domesticación de animales como la llama, alpaca, cuy.
Un agricultor cosechando papas de la tierra usando un arado manual Andino llamado "Taclla".
La agricultura prehispánica en Huarochirí tuvo un notable desarrollo tecnológico. La economía de la región estaba basada en la agricultura intensiva. Los productos agrícolas andinos se asocian a su raigambre histórica, que son dignas de la memoria de los antiguos pobladores de la región de Huarochiri. Con genio y laboriosidad realizaban sofisticados obras cubriendo partes de las montañas Andinas de chacras cultivables. Las obras de las parcelas se conservaban con su laboreo del suelo con herramientas como la taclla (arado manual), y el casho (barreta de palo). Mantenían sus cultivos con andenes, para proteger de los barrancos. Se desarrollaron variedades genéticas de los principales productos para satisfacer adecuadamente las necedades alimenticias de la población de los Ayllus. Parte de las cosechas que se lograba en tiempos diferentes se guardaba en lugares adecuados llamados “chacanacas” para el consumo en los tiempos difíciles o tiempos de hambruna como decían nuestros abuelos.
Los agricultores de esos tiempos lograron la producción de una serie de grandes variedades de alimentos adaptadas a los más diversos climas andinos. Los alimentos que se cultivaban en aquellos tiempos aún subsisten. En Huarochirí como en toda la región, las tierras de cultivo más altas producen los tubérculos andinos. Los tubérculos más apreciados eran y desde luego papa, yuca, camote, maíz, oca, mashua, olluco, yacón, y yuca. Las hortalizas y verduras, berro, caigua, lengua de vaca, tomate y zapallo. Las tierras medianas de altura producen las frutas ciruela, chirimoya, granadilla, guayaba, lúcuma, palta, y papaya. El riego era con agua por acueductos sorprendentes o artificialmente abonados y regados aprovechando principalmente de las lluvias andinas durante el invierno.
La papa se asocia con los orígenes del Perú. “Cuenta una leyenda que cuando el primer Inca, Manco Cápac, y su esposa, Mama Ocllo, emergieron del lago Titicaca para fundar el imperio, lo primero que el Dios Viracocha les enseñó fue el cultivo de la papa”. En la época del incanato, el cultivo de la papa fue un asunto de las familias y comunidades. Por eso se dice que la papa es “tesoro de los Incas”.
La actividad textil es reconocida como un producto singular que expresa los talentos de los artesanos afirmando la actividad existente en el ámbito Andino. Las confecciones se caracterizan en dos tipos, las telas y prendas bordadas hechas de lana de llamas, vicuñas, alpacas y la segunda comprendía los ropajes usados por los hombres y mujeres. Naturalmente las fibras de lana empleadas correspondían a la calidad de las prendas. Hoy, los artesanos de Huancayo lo adaptaron para producirlos en grandes cantidades conservando como productos originarios de Huarochiri.
La vestimenta Andina comprendía para los varones de una pieza como especie de camisa por lo general con media mangas y que llegaba a la rodilla, una tela tipo pantalón, un “chullo” y poncho para hacer frente al frío. El chullo es un gorrito tejido de lana, que fue desapareciendo muy rápido. Aunque se suele creer lo contrario, el poncho una vestimenta masculina característica de todo los Andes, no es prehispánico y su uso solo es divulgada en el siglo XVII, aun que al parecer se trata de una variante moderna del unku. Los ponchos se confeccionan de lana de llama o de alpaca y son largos de color natural de la lana.
Las mujeres vestían del sencillo anacu, formando como se fuese dos piezas largas hasta cubrir los pies y una faja en la cintura. Para hacer frente al frío, las mujeres usaban de una manta en la espalda y la “calash-manta” era para equipaje.
Es así que el anocu, era en realidad una amplia y larga túnica de color negro, hecha de lana, se fue transformando poco a poco en las polleras de las distintas localidades. Se lo agregó una faja de colores diversos que apretaba vistosamente la cintura. Mas tarde, parece que se empezó llevar debajo blusas con mangas y cuellos. El anacu ha desaparecido por completo en Huarochirí, incluso se ha dejado de usar las polleras por completo, y estas han sido remplazadas por faldas.
Quizás sea una coincidencia con la escritura de este documento, pero este no es una leyenda. El 1 de Abril de 2008, en un artículo de Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias fue publicado, que han encontrado un collar de oro de más de 4,000 años en un lugar de entierro cerca al Lago Titicaca en Perú. Este descubrimiento es la más antigua conocido en América de un collar de oro hecho más de 4,000 años.
En este periodo de la historia, se inicia con la llegada de los españoles, uno fue por el valle del Rímac a su paso hacia Jauja por el año de 1533, donde existían evidencias de la exploración minera realizada por esa época. La otra era por el río Lurín y Mala, y así es como llegaron los españoles a la región del sur de Huarochiri, para fundar una nueva ciudad. A su llegada aprovecharon para violentar tumbas preincaicas, con la esperanza de encontrar oro y plata. La nueva ciudad en esa época, quizás sirvió de un lugar estratégico para pausar en el duro trayecto de la capital virreinal Lima con el Cuzco y quizás con Junín, Cerro de Pasco y Huánuco.
Comuneros de LLambilla, Huarochirí después de la fiesta patronal de Santa Rosa de Lima.
Se cree que la primera acción relacionada con la región de Huarochiri fue la división de los Yauyos en cinco repartimientos (1534), uno de ellos fue Huarochiri, que incluía lo que actualmente se conoce como la provincia de Huarochirí. Dentro de la política de apropiación de la tierra se establece el sistema encomiendas, que entrega áreas extensas de territorio conjuntamente con la población a los españoles que han participado en la conquista, para que con explotación logren los tributos y cuiden religiosamente de los indígenas. Las provincias de Canta y Huarochiri, fueron encomendadas a Nicolás de Rivera el Mozo (1549) y a Francisco Herrera, así mismo se dieron tierras a los españoles dentro del sistema de repartimiento y composiciones de tierras, en áreas más o menos extensas parte de la explotación ganadera o agrícola y con mano de obra indígena
También dentro de la organización colonial, para un mejor control de la población, cobro de tributos y catequización, se determinó cuando el Virrey Toledo, estableció las reducciones de indígenas, procedimiento por el cual las pequeñas poblaciones de los Ayllus dispersos, fueron concentrados en pueblos con una gran semejanza de las comunas españolas, las que son el origen de las comunidades indígenas (hoy conocidas como comunidades campesinas). Así en 1586 más de 2000 Ayllus de Huarochiri y Yauyos fueron reducidos en 39 pueblos y hacia 1570 se realiza la reducción de los Ayllus también de Canta.
Se cree que la organización de Huarochirí se había creado con los mismos cuatro Ayllus mencionados anteriormente que existían hasta los años de 1586, por lo tanto formaban parte de un pueblo andino, pero no se sabe exactamente la fecha. Más tarde la implantación de las formas municipales republicanos se cree que fue durante el siglo 20, cuando los Ayllus fueron las principales instituciones de gobierno del pueblo.
Las comunidades indígenas, producto de las reducciones vivían como sociedades cerradas sin mayor vinculación con el exterior, en conflicto con los colonizadores por linderos, compartiendo recursos con sus vecinos comunales y recurriendo al trueque para obtener lo que no producen. Su organización en general, no cambió de manera fundamental durante todo este periodo, salvo que al final se acentuará un proceso de diferenciación interna que venía muy lentamente desde la colonia. Durante la colonia estuvieron sujetas al pago del tributo, pero no sujetos al mito minera. Para obtener dinero para poder pagar el tributo y poder solventar los gastos de sus cargos y responsabilidades religiosas y civiles, algunos iban a trabajar en cualquier empleo temporal.
Para ser miembro de una comunidad campesina, solo los hijos varones podían ser aceptados para ingresar como comunero que pertenecía su padre. Las mujeres, mientras permanecían solteras o viudas podían continuar perteneciendo a la comunidad de su padre. Pero una vez casaba, automáticamente pertenecía a la comunidad de su esposo.
Comuneros de Llambilla haciendo el mantenimiento anual de la carretera Lima a Huarochiri.

En cada comunidad precedido de la organización de Ayllus, poco a poco fueron reformando y dando valor institucional con obligaciones y beneficios. Muchos de estas comunidades fueron organizados en grupos encabezado por el jefe de grupo. El jefe de grupo tiene la responsabilidad de supervisar a los socios que le fueron designados a ejecutar las funciones de trabajo que le corresponde. Cada comunidad poco a poco fueron desarrollando su propio manual de estatutos, donde define la organización ejecutiva, administrativa, operaciones, y comités para organizar las fiestas patronales y otras responsabilidades con el servicio público. Cada comunidad realiza mensualmente sus sesiones en sus propios locales, en la sala de sesiones con capacidad de acomodar a todos sus socios en las sesiones ordinarias y asambleas generales. Los miembros del cuerpo ejecutivo tienes la obligación de estar presentes en todas las juntas.
Como toda comunidad campesina de hoy en el Perú, en Huarochiri funcionan como una corporación que se autogobierna y que controla el ámbito rural de su pertenencia: Tal es como los recursos naturales, tierras de cultivo, pastos naturales y la infraestructura que incluye reservorios de agua, canales de regadío, y caminos de herradura son conservados año por año. Ahora todo lo que se produce es negocio, el negocio es parte de la encomia global, y se necesita con urgencia la educación y preparación, porque lo poca que existe es casi siempre hacia abajo. Una cabeza educada con base de conocimientos llevaría la ventaja a todas las comunidades, de lo contrario el sueño de las nuevas generaciones es escapar a la capital.