HUAROCHIRI, PERU
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P. P. INGA HUARINGA
Dallas, Texas USA
Por Pedro Pablo Inga Huaringa
Huarochiri Rinconcito del Perú, una ciudad parte de su nombre significa “frio”, pero placentero en el día, con una historia y cultura se forjan por muchos siglos, desde los primeros habitantes y hasta cuando cubijó a los Incas, cuyo imperio se propagó rápidamente desde su lugar primitivo en el Cuzco. Huarochirí conserva una rica historia en cuanto a tradición, folclor y leyendas. Huarochiri se encuentra ubicada a 150 kilómetros al noreste de Lima, ocupando la zona que se extiende en la parte alta del Río Mala y donde se puede admirar la cordillera occidental de los Andes. La ciudad de Huarochirí es la capital del distrito del mismo nombre fundado por los españoles entre los años de 1540 a 1555 con el nombre de Santa María Jesús de Huarochirí. El nombre de la ciudad es también el nombre de la provincia, que se ubica en el departamento de Lima y tiene por capital la ciudad de Matucana.
Huarochiri de hoy, en una página verde ofrece experiencias únicas y novedosas.
La geografía de la zona de Huarochiri está formada por montañas, quebradas, abismos, cumbres, ríos y valles por más de miles de años de un origen misterioso y poderoso. Es uno de los muchos pueblos de la región que está situado en la parte occidental del Rio Mala y de Los Andes. En particular está al alcance geográfico del nevado del Pariakaka, parte de la cordillera occidental de los Andes, que es capaz de articular el tiempo y el medio ambiente, donde las Huacas eran adoradas por los antepasados de la región. Esto supera la grandeza de la historia que comienza mucho más antes de conocer las fuentes coloniales, donde el texto describe de una tradición religiosa prehispánico de los Andes con una lengua muy particular Andina.
Según la revista de Unidad Cultural de Huarochiri publicado en Lima en 1992, la existencia de los hombres en las áreas geográficas de Huarochirí, se estima a unos 2,500 años A. C. Con la llegada de los primeros frutos, el lugar apropiado parece ser el valle de Pachacamac, donde con el tiempo se desarrolló una Huaca llamada Pachacamac de carácter de diosa universal. Por otro lado, existe un escrito titulado la Historia y Arqueología del Distrito de Huarochiri, donde pone el tema como evidencia sobre el hombre huarochirano más antiguo que se encontraron en la región de Escomarca y Mariatana. Está situado en una montañas a un costado de una camino de herradura que se comunica entre estos dos distritos, pasando por un lugar llamado “Tres Ventanas”, donde se encontraron fragmentos de puntas de proyectil y otros artefactos dotando con más de 4,500 años de antigüedad. También se han encatrado entierros de cadáveres muy bien conservados que según los expertos estiman una existencia más de 800 años de antigüedad.
En este mismo escrito detalla los sitios arqueológicos de Chuycoto, Suni, Warirumo y chaca. En estos lugares arqueológicos existen terrazas construidas de piedras talladas, unidas para dar la nitidez del suelo. Se cree que Chuycoto fue un lugar para el rito funerario, y no un lugar de vivienda estratégico del los Canyacas y los Chuycotos. Se cree que el hombre pre-hispánico estaba en constante movimiento, se trasladaba de un lugar a otro, según sus necesidades de subsistencia. Se cree también que practicaban la cacería de aves y posiblemente la crianza de cuyes.
Estas teorías de la supervivencia del hombre pre-hispánico ponen el tema del pasado de Huarochiri en una perspectiva novedosa y dudosa, pero nada es en concreto científico. Los Ayllus dueños de estos lugares arqueológicos, en su mayoría, tenían los mismos nombres de aquellos que conformaban la confederación cuando el Inca Pachacútec llega a Huarochiri. Y estos también eran los mismo Ayllus que figuraban como protagonistas del libro quechua (The Huarochiri Manuscript) de Frank Salomón y George Urioste, publicado en Austin, Texas Estados Unidos en 1991. Todo esto está claro que estos escritos varian un poco, del punto de vista andino.
Los antepasados huarochiranos en una sociedad con hechos y derechos poseían dos lenguajes, pero no han dejado ningún texto escrito de su vivencia, por ser sus lenguas solo hablado sin escritura. Si hubiera existido algo escrito de esas épocas, hubiese cambiando la historia de su tradición, de sus vidas en que vivieron y no hubiese ido desapareciendo poco a poco de la vista histórica. Si esto hubiese ocurrido en otros tiempos, para nosotros nada podría ser mas rutinario que afirmar que la escritura es un código secundario con relación al oral. Consideremos entonces, tampoco se hubiese podido lanzar un proyecto de una Historia Oral para coleccionar historias de personas ordinarias y extraordinarias cuando estaban vivos en pleno florecimiento de esta cultura andina.
En todo caso, hay que tener presente que los antepasados andinos no conocían papel ni escritura. Cuando querían enviar noticas no se hacían por escrito, sino se enviaban en hilos de vicuña. Para malas noticias eran en hilos negros; para buenas noticias eran hilos blancos. Entonces estos hilos eran como libros, en la que más tarde se conocen como los contextos de los khipus. Esto parece estar en las más imborrables tradiciones de la lengua quechua. Esto también demuestra que literalmente fue funcional en el dialogo andino.
Ya que las cosas son como son, y no hay escritos, tendremos que aceptar que la historia de Huarochiri comienza con las fuentes coloniales, dentro de una tradición religiosa pre-Hispánica de los Andes de la lengua Andina. Así mismo tenemos que aceptar algo o la mayor parte de los documentos del texto de Francisco de Ávila. En realidad no hay otra que se haya encontrado, por que la mayor parte de los manuscritos de Francisco de Ávila y de otros se han realizado durante el coloniaje español. El manuscrito de Ávila parece tener un recordatorio histórico viendo hacia el futuro en que las divinidades de los antiguos Andinos serían recordadas con orgullo, prometiendo un monumento de la grandeza Andina para compararlos con otros trabajos de cronistas españoles.
Existen textos de varios otros escritores, en particular de extranjeros en el idioma de inglés, donde documentan ciertos resultados de estudios y ciertas suposiciones antropólogos. La variedad de fuentes es asombrosa de aquellos autores. Pero nadie ha vivido junto a nuestros abuelos, nadie ha palpitado y ha escuchado los relatos de los propios labios de nuestros mayores de edad, y quizás nadie ha caminado por esos mismos caminos y rastros de nuestros antepasados como los mismos descendientes huarochiranos. Los mayores de edad como abuelos habían dedicado la mayor parte de su tiempo a formar a sus nietos haciendo memorizar su enseñanza. Los nietos tenían grabadas en la memoria una serie de instrucciones y hechos. A esas instrucciones y hechos lo llamamos tradiciones. En todo caso, nuestro objetivo es hacer una síntesis, como complemento a lo que se ha escrito, de todo lo vivido en el mismo Huarochirí.
Nevado del Pariakaka
Por una parte, según el manuscrito de Huarochiri traducido al inglés, se cree que una leyenda relata sobre los primeros pobladores de Huarochirí fueron provenientes del Huaca Pariakaka donde ha nacido en la cima de la montaña nevado en forma de cinco huevos, que llegaron de ser cinco falcones, que luego se transformaron en cinco hombres. Se cree que estos hombres han sido los primeros habitantes y antepasados de las principales familias de los Yauyos. También, se cree que estos hombres eran los primeros grupos espirituales que vivieron en esta región.
Por otra parte, según fuentes que se han documentado recientemente, se cree que los primeros pobladores de Huarochirí fueron provenientes del área del altiplano, donde se hablaba el aimara, y el quechua en otros lugares, que llegaron a través de Los Yauyos como resultado de la conquista durante la sociedad imperial. Los habitantes conquistados que no se adaptaban al régimen incaico eran desalojados a la región de Yauyos. En ciertos casos, si la gente de una tribu recién conquistada se ponía nerviosa, también eran trasladados a otro lugar o una nueva región, como podría ser Yauyos, donde a través del tiempo con la combinación del aimara y el quechua se desarrolló el dialecto del cauquí.
Las familias desalojadas se distinguían por su rebeldía, por ser valientes, sobre todo eran muy independientes y guerreras. Una vez en Yauyos, con el tiempo la gente de diferentes tribus se fue organizando en ayllus y se fueron expandiendo a la región de Huarochirí. Los ayllus de Los Yauyos (hoy Huarochiri y Yauyos) fueron divididos en dos partes, Los Lorin (bajo) Yauyos y los Anan (alto, hoy Huarochirí) Yauyos formaron el territorio de Los Yauyos. Entonces, en este escenario que se sustenta hasta al momento, “los primeros habitantes de Huarochiri provienen de los Anan Yauyos, y sus primeros habitantes provienen del área del altiplano”.
En esa etapa prevalecía la familiar nuclear, o de grupos pequeños con relaciones muy débiles. Se inicia la agricultura como un fenómeno que sufría una larga y compleja evolución, caracterizado por la domesticación de la papa y otras plantas domesticas.
Así, la gente de los Anan Yauyos ha constituido siempre la expresión genuina de esa región accidentado, con cerros, quebradas, y de un clima frígido, pero seco. Así ha sido, así es, así será siempre hasta el fin de los tiempos. De este modo el antiguo huarochirano pudo mantenerse evolucionando lentamente a través del tiempo con su carácter de rebeldía, su tenacidad, y sus luchas. Primero contra el dominio de los incas en el periodo de los Yauyos, luego con las insurgencias contra el dominio española durante el periodo colonial.
Está el ayer de un pasado con recuerdo del mañana,
Para mirar la dicha del futuro al infinito alerto,
Hombres de Huarochirí, ni el pasado ni ha muerto,
Ni el ayer está escrito, ni está en la montaña.
Escribo esto en honor a nuestros antepasados,
Por sus rezagos, sacrificios lleno de recuerdos,
Con ánimo servil de servidores en el presente,
Abren nuevas ideas para desarrollarlo en la mente,
Por nuestros antepasados veo el mundo a colores,
Para ellos el silencio del recuerdo con flores,
Para nosotros una vida con retos aunque no quiera,
Poro hay que enfrentarlos lo que nos espera.
El dialecto cauqui se cree que proviene de una combinación de las familias de las lenguas del aymará y del quechua. Otros dicen que es un dialecto del idioma Jaqare, que viene de la familia de la lengua del aymará. Por otra parte, los expertos creen que el cauquí no era una variedad del quechua, o una entidad diferente, sino una lengua del mismo género del aymará.
Con la llegada de gente del altiplano de habla aymará y gente de la región del Cuzco de habla quechua, tuvo que haber, en cierta forma, una combinación de lenguas para que el cauquí se desarrolle no directamente, pero de carácter de barbarismo. Por las cuales no estamos seguros que tengan un origen común, es decir comparando cualquier variedad del quechua con cualquier variedad del aymará.
En el conjunto de documentos donde se describe la situación lingüística de la zona, concretamente las áreas de las provincias de Yauyos, Huarochirí, y Canta, el quechua parece ser la lengua predominante en todo el territorio de la sierra central, con excepción de algunos lugares en Yauyos, Cachuy y Tupe. Hoy, seguramente los pobladores de esos dos pueblos agonizan por que poco a poco el cauquí se va muriendo.
Podría añadirse el documento de Alonzo de Acosta en 1576, informando su labor misional en Huarochirí, donde indica sus dificultades que tuvo al predicar en la lengua del quechua, la gente no entendían, siendo necesario que los caciques repitiesen en su lengua particular (cauquí). Quizá la fonética pronunciada fue diferente como pasa con toda persona que trata de pronunciar palabras de un idioma extranjera.
Diez años después de haber transcurrido, el corregidor de Huarochirí, don Diego Dávila Briceño que los indios de Yauyos y Canta hablan lenguas diferentes, aun que la principal de las comunidades hablaba la lengua quechua de los Ingas, señores que mandaron a esta tierra. Tenemos que recordarles, que también constituían que tanto las variedades de gente que hablaban el quechua como los que hablaban el aymará en la zona.
El Capellán José Joaquín Ávalos, catedrático de quechua en San Marcos, describe en una carta dirigida al virrey en 1788, la realidad lingüística del área, señalando que el cauquí pura se habla en tal pueblo de las provincias Yauyus, Yaulli y otras, explicando como lingüista para sacarnos de las dudas. Esto indica que el cauquí que se desarrolló en Huarochiri, Yauyos y Canta es un dialecto que no tuvo mucha vida para llegar de ser una lengua. Posiblemente con la llegada de Pachacútec, cuando el quechua fue la lengua impuesta y que seguramente estaba en transición durante el tiempo virreinal.
En partes de las serranías de Perú se cree que el dialecto cauqui proviene del idioma jaqaru, de la familia de lenguas aimaras. También se cree que actualmente sólo es hablado por algunos ancianos de la aldea de Cachuy, en la provincia de Yauyos, perteneciente a la Región de Lima. En el año 2000 se calculaba que existían sólo 11 hablantes, por lo que se encuentra en peligro de extinción. Tiene una similitud léxica del 79% con el idioma aimara.