HUAROCHIRI, PERU
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P. P. INGA HUARINGA
Dallas, Texas USA
Por Pedro Pablo Inga Huaringa
El Inca Pachacútec era el gobernante de la tierra y un Inca de deidad suprema más que una leyenda durante el imperio incaico. Pachacútec fue el fundador del Imperio de los Incas, fue también el transformador del mundo Andino. El nuevo papel de los Incas en el espacio Andino generó nuevas necesidades y tareas que fueron afrontadas con eficacia. Ya siendo viejo, Pachacútec se dedicó a la confirmación de las leyes de sus antepasados, y a la promulgación de las nuevas leyes para el bienestar común.
Como parte de su visión de estadista y caudillo guerrero ha conquistado muchos lugares de tribus, extendiendo considerablemente sus dominios. Al igual que sus antecesores, Pachacútec fue un gran conquistador, guerrero y emperador, en la que diversas crónicas afirman que fue también un gran administrador, filosofo, observador de la psicología humana y un Inca muy carismático.
Pachacútec es el primer Inca histórico, que inicia el periodo imperial y de expansión de los Incas. Por esta razón algunos historiadores lo llaman a Pachacútec “el primer Emperador Inca”. El gobierno de Pachacútec se extendió entre 1438 y 1471. Fue un gobierno de grandes conquistas territoriales y muchos lo consideran el organizador y administrador definitivo del Imperio Incaico. El jesuita Bernabé Cobo, a mediados del siglo 17, su opinión condensaba en esta forma: “Fue este rey el más valiente y guerrero de todos los incas, por que el ordenó la republica con el concierto de leyes y estatutos que guardó todo el tiempo que duró de entonces a la venida de los españoles”.
Pachacútec ha cambiado el rumbo de Huarochirí para siempre. Fue en el tiempo en que las tribus de la región estaban creciendo y extendiéndose formando pequeños ayllus, mientras que Pachacútec continuaba su misión de conquista para el imperio incaica. Después de las conquistas de los pueblos visitados, Pachacútec llega a Huarochiri. En esa época, el área de Huarochirí era poblado por tribus. Así, como visitante, fue conquistado Huarochiri por Pachacútec y incorporado al Imperio Incaico. Una leyenda sustenta que cuando el conquistador cuzqueño llegó a la zona sintió tanto frío que solicitó algunas ropas. De allí el nombre Huarochirí proviene de dos voces: HUARO que significa falda o ropa, y CHIRI que significa frío.
Es posible que los mitos y secretos de esta leyenda confirmen la llegada de Pachacútec por los meses de Junio, Julio o Agosto cuando en los días son soleados y en las noches frio. En esta región, el tiempo es gobernado por las Montañas del Pariakaka y sus nieves eternas controlan el clima de sol, lluvia, granizadas y frio. El frio es más acentuado en las noches durante aquellos meses. Se cree también, a pesar que imponía las costumbres incaicas, Pachacútec respetaba las creencias de los antiguos huarochiranos, siempre en cuando no contradijeran con su padre el Sol. Esto explica y lo supieron la etnias de Huarochirí, por eso es que continuaban rindiendo culto al Pariakaka.
En los puntos conquistados, como en la región de Huarochirí, se implementaban un sistema llamado traslados a fin de cumplir tareas especificas que vertebran y cohesionaran el imperio. Ellos llevaban consigo las técnicas y modos de producción cuzqueña, enseñaban las leyes, costumbres y divulgaban el rito de la religión de los incas. También parece que realizaban una labor de control de las poblaciones recién incorporadas al Tahuantinsuyo. La función era de producir los alimentos básicos. Otra función muy significativa era de extender el idioma del quechua, con el fin de integrarlos al imperio incaico. Sin embargo, en Huarochiri seguramente se dieron cuenta que se practicaba el dialecto llamado “cauqui”, una combinación del aymara y del quechua. Por lo consiguiente, personas del Cuzco que hablan el quechua tenían que trasladarse al área recién conquistada para proporcionar un ejemplo de la guarnición.
Una vez dominada la región de Huarochirí, Pachacútec se emprendió de regreso a tierras cuzqueñas. Pero antes, Pachacútec quedó cambios que marcaba el destino de la gente de Huarochirí para siempre. Aquellos cambios consistían que la gente sea gobernada por los caciques, para el bienestar material y espiritual, también dejaba cambios para la producción agrícola. Incluso, se cree que dentro de estos cambios consistían en adoptar una nueva cultura y aceptar nuevas leyes. La gente de esta región tenía que hacer un esfuerzo por aceptarlos y acatarlos. Durante esa época, las poblaciones que habitaban en estos ámbitos culturales aun conservaban las formas de actividad económica como la caza, la recolección de alimentos silvestres, la vida nómada. Pero sus formas de vida fueron prácticamente cambiando poco a poco, y en el ceno de su cultura fueron asimilando los cambios.
Así forma parte del Tahuantinsuyo Huarochirí. Por ser parte del imperio incaico, de manera simbólica hasta hoy se iza la bandera del Tahuantinsuyo durante los eventos sociales, culturales y políticos como un símbolo sagrado del pasado.
Una de las grandes contribuciones que nos dejó Pachacútec fue sus principios éticos de gobierno en la que podemos apreciar cierta tendencia a la correcta distribución del poder. Pachacútec, castigaba severamente con la pena de muerte a la corrupción política. Además de su prudencia política y de su lucha contra la corrupción, Pachacútec nos ofrece su capacidad integrada. Con estas medidas, nos deja un ejemplo alentador donde quiso que las estructuras imperiales vayan por el camino correcto con su actuación contra funcionarios deshonestos y asegurar que sus conquistas logradas no corriesen algún riesgo por el bien común para que siga adelante.
Garcilaso de la Vega señala que los incas impusieron sobre los pueblos conquistados su propio derecho sintetizado en tres valores: “No seas ladrón, no seas mentiroso, no seas ocioso”. El derecho inca estuvo basado en la memoria de los hechos precedentes, es decir, en la costumbre, por tanto era el “derecho consuetudinario”. Las normas eran establecidas por el Inca o por sus representantes. Para preservar la integridad incaica, esto se caracterizaba por su severidad. De acuerdo al historiador Waldemar Espinoza, las disposiciones no podían dejar de cumplirse. Cualquier forma de no cumplir con la ley se consideraba como una falta contra las divinidades. El Inca tenía el derecho aleccionador con el fin de dar la pena de muerte, que fue aplicada con mucha frecuencia, sobre todo para los delitos de rebeldía, homicidio, adulterio y reincidencia en casos de embriaguez. Los infractores eran castigados de manera para dar ejemplo, tanto para el culpable como para la población. Las penas podían ser personales o colectivas, según el delito.
Además de su capacidad de una moderación política, y de su lucha contra corrupción, Pachacútec ofrece al Perú contemporáneo una gran lección de su capacidad integradora. Deja a Huarochiri no solo ese ejemplo alentador, sino una semilla de aliento que lleva con ella la responsabilidad en la manera como los pobladores tenía que aprender el quechua, los ritos y cómo comportarse dentro esta nueva sociedad.
El efecto psicológico del ejemplo alentador de Pachacútec debió ser enorme. Más grande aun pudo haber sido su efecto en la manera como convertirse en sacerdotes o magos independientes. Comenzando con los varones mayores de edad, y a veces menores de edad, desarrollaron rápidamente la generación de los sacerdotes o magos quienes se encargaron de conservar el rito sagrado del mundo Andino. Los sacerdotes o magos tenían la responsabilidad de organizar las fiestas rituales y la entrega de ofrendas durante la festividad del Pariakaka para asegurar el éxito de la cosecha, con la abundancia del agua de los nevados de la cordillera de Los Andes.
La historia del Inca Pachacútec habla por su propia importancia, comprendiendo en sus propios éxitos y consecuencias, dependiendo nada menos la existencia de los Incas, su seguridad y el bienestar de las partes en las cuales se componía el destino de un imperio, en muchos aspectos, la más interesante del mundo. Ha sido comentado con frecuencia por los historiadores si los conquistadores no hubieran llagado, el destino del imperio incaico hubiera sido reservado a la gente del incanato para decidirlo con su conducta y su ejemplo. La pregunta más importante hubiera haber sido, si las sociedades de hombres de aquella época eran realmente o no capaces de establecer un buen gobierno de reflexión y elección, o si hubieran sido destinados para siempre a depender en su constitución política por accidente y fuerza. Cuando reflexionamos, la verdad de este comentario nuca ocurrió y la crisis que llegó con la conquista, se puede decir que fue un periodo de una decisión no hecha por nuestros antepasados, y debe ser considerado como una desgracia de la humanidad incaica.