HUAROCHIRI, PERU
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P. P. INGA HUARINGA
Dallas, Texas USA
Por Pedro Pablo Inga Huaringa
La gente de la cultura Andina tuvo una larga y sorprendente trayectoria, en retrospectiva es difícil imaginar porque la educación no era escrita. Durante largo tiempo, en esa época, los niños no atendían a la escuela, pero aprendían ayudando a sus padres en las actividades diarias. Tampoco los Incas han desarrollado un método de escribir, pero se usaba los khipus no solo para llevar las cuentas, sino también para saber sobre la astrología para sembrar y cosechar y otras ocasiones especiales.
Los antiguos recibían una educación natural, espontánea, inconsciente, adquirida por la convivencia de padres e hijos, adultos y menores. Se trataba de una educación por imitación, que se aprendía a través de las costumbres de la tribu, cantos y danzas, lenguaje que constituye su mayor instrumento educativo. Los procedimientos para la educación era muy laxa, indisciplina, guerra, aunque no poseían riquezas o propiedades que puedan incitar al ataque y robo de otros pueblos, en ellos se cultivaban ciertas cualidades personales, particularmente la destreza física y la resistencia o endurecimiento con respecto al dolor y al clima.
Los Andinos no sabrían escribir con tiza ni con tintero en la mano, pero se comportaban como una sociedad que supiera escribir y leer. ¿Entonces, para que los antiguos antepasados usaban esas cuerdas con nudos? Esos nudos se conocen como Khipus, un aspecto cultural del Perú que jamás fue descubierto por los europeos. Se trata de una técnica en hilos anudados que fue usado como el sistema decimal de los Incas, que fueron utilizados para llevar las cuentas de censos, inventarios, expedientes del tributo, y transacciones. Se entiende que había profesionales de khipus que memorizaban el significado de cada nudo e informaba cuando algún oficial del gobierno Inca necesitaba un reporte.
La tradición Andina fue un elemento verdaderamente revolucionario, ya que había creado una dimensión que los llamaríamos la geografía mental. Los niños eran tomados de la familia y de la aldea, reunidos por grupos y sometidos durante unas semanas en lugares solitarios, para efectuar ejercicios mentales y pruebas para la disciplina del alma, alejamiento de los malos demonios y adquisición del carácter masculino. Se utilizaban danzas, ascetismo y mortificaciones que provocaban estados anímicos y éxtasis pasajeros, pero también se practicaban ejercicios como partidos de caza, ejercicios de armas, etc. La dirección de todo esto puede confiarse a un jefe, sacerdote o anciano. Entonces, la educación existe desde que hay hombres sobre el Perú y por ende en la tierra. La mayor parte de la vida humana ha transcurrido en la etapa primitiva o prehistórica.
Esencialmente, el quechua Andina, se puede decir, que era una tradición oral que se compone fundamentalmente de mitos y de leyendas configurando un universo simbólico. Contraria a la literatura, que es producto individual de un esfuerzo creativo, la tradición oral es resultado de un esfuerzo colectivo, en la que pertenece a las comunidades de toda la gente Andina. Por su puesto que la cultura incaica son quienes inventaron el khipu que se usaba a través de su imperio hasta la conquista española que han traído un sistema de la escritura, la religión católica y una nueva lengua.
Niños en la Plaza Julio C. Tello en Huarochirí.
Sabemos que Huarochiri formaba parte de imperio Inca, pero no sabemos si el uso del khipu ha florecido en la región del sur de Huarochiri. Sin embargo, el autor Frank Salomón en su libro “Los Quipomayos”, escribe que los datos sobre los khipus se han recogido de Tupicocha, un pueblo en la provincia de Huarochiri, donde describe que “el mismo Hernando Pizarro se sorprendió al ver los indios registrando en nudos lo que parecía ser una cuenta de las cosas que los invasores se llevaban”. Así mismo indica que tiempos después de la conquista, un conocedor del quechua desconocido y anónimo que conocía los khipus escribió el único libro donde representa como retrato un sistema religioso precristiano en lengua Andina, el renombrado manuscrito quechua o cuaque de Huarochiri.
Se entiende que el khipu es como un código sin palabras, que no sirve para hacer que las ideas sean explicitas y posibles de compartir, sino mas bien para coordinar acciones. En la cual, los cordeles y nudos sirven para almacenar información fundamentales sustentos para sistemas sociales. Las características de estos khipus era entorchado con cordeles de hilos de colores brillantes. Las funciones de estos cordeles y nudos eran para registrar censos, calendarios, inventarios, registros de tributos, lugares y seres sagrados, caminos, tambos y registros de animales. Podemos decir que el khipu es como un invento patrimonial que ha sido conservado como un ligado lleno de orgullo histórico de nuestro pasado.
Hasta el momento de la conquista, la cultura andina era exclusivamente oral, y los Andinos vivían en un mundo establecido en marcha por el sonido. Incluso el imperio de los Incas, con una población aproximadamente de ocho millones, fue organizado sin la ayuda de la escritura. Los Incas tenían acceso a una inmensa cantidad de datos relativos al estado de su gobierno que era almacenado en khipus. Sin embargo, el khipu era básicamente un dispositivo mnemónico y sólo podría leerse o interpretarse por una persona familiarizada con la información a que se refería.
Esto de alguna manera indica o explica, en mi opinión, que de todas formas el Imperio Incaico era una sociedad que supiera leer y escribir. Asimismo, indica que los khipus en cuerdas y con nudos es similar al sistema binario donde se usa el número cero (0) y el uno (1) solamente, que se usa para programar el sistema operativo de la computadora, que también solo puede escribirse y leerse por una persona exclusivamente entrenada y familiarizada en el campo de la computación.
Jack Goody argumenta en una publicación publicada en 1977, por Cambridge University Press, que las tablas, fórmulas y listas desempeñan un papel similar la transición de la cultura oral a una cultura de literatura. El khipu ha permitido a una retención y a la manipulación de datos similares a listas y tablas, pero que todavía siguen siendo básicamente un dispositivo oral.
La historia nos dice por medio de una leyenda que cuando los conquistadores llegaron a Cajamarca en 1532, tomaron preso al Inca Atahualpa y lo juzgaron con el castigo máximo de la muerte. Los conquistadores lo entregan un papel al Inca Atahualpa para que escriba su mensaje por el rescate. El Inca arroja al suelo el papel, porque los Incas no conocían el papel y porque la cultura Andina era exclusivamente oral. Los Incas se comunicaban sus mensajes por medio de los khipus. Como nos dicen los historiadores, fue el khipu lo que hizo al incanato unido las regiones conquistados por los lazos del quechua.
Una segunda conexión con la educación de niños ocurre cuando unos Jesuitas traían al Perú la misión de impulsar al cristianismo á la multitud de infieles que vagaban errantes por el interior del país, doctrinar á los indios conquistados, esparcir la ilustración en los conquistadores y procurar la reforma de las costumbres.
Una vez las misiones ya establecidos en Huarochirí, el Padre Diego de Bracamonte, Rector, Alonso de Bárcena, Hernán Sánchez y Sebastián Amador con el hermano Juan Sánchez, quienes se establecieron y permanecieron en Huarochirí para enseñar a los hijos locales a escribir y música. Durante ese tiempo consiguieron reunir la gente en los pueblos de la región.
Por entonces, los indios se trasladaron a los pueblos de la región donde los Jesuitas se encargaron de la nueva doctrina que iba á crearse para que aquella enseñase y doctrinará a los indios, cuya instrucción religiosa estaba algo descuidada. Además, los Jesuitas se encargaron de dar clases a los niños de los lugareños para que aprendan a leer y escribir. Asimismo, enseñaban música a los niños que tenían dicha aptitud.
Seguramente que en Huarochiri también se implementó las reformas que Francisco de Toledo aplicó en la década de 1570, cuando se encontraba la división de la sociedad conformadas por los indios eran todos los indígenas nobles, es decir, todos los descendientes de la elite cuzqueña incaica. No sobemos, si esto era el caso en Huarochiri, porque no eran descendientes de las grandes tribus costeñas y andinas. Probablemente solo dos grupos más importantes no estaríamos refiriendo: los indios y los españoles. Aunque dudo de los españoles, porque no hubo cruce de razas en la región de Huarochiri como los índico más adelante.
Muchos de aquellos niños de esa época aprendieron a leer y a escribir, en la que con la práctica, llegaron de ser productivos para su familia y su pueblo. Ellos fueron los que cargaron con el pesado aparato tributario virreinal. Cuando las Cofradías se iban implementado a través de todo el Perú para propagar la religión Católica, los que sabían leer y escribir se encargaban de asentar y mantener en los libros de actas de las instituciones que requería las parroquias. Aquellas personas llegan a tener una gran distinción, se los llamaban “letrado”, porque eran expertos con las letras, un titulo de prestigio en aquella época. Según el tiempo pasaba, los pobladores fueron consiguiendo tierras, para su efecto requería de escribir contratos de compra vendo, es donde el “letrado” prestaba sus servicios. En el caso de la enseñanza de música, creo que los antiguos huarochiranos aprendieron a usar los instrumentos musicales en el coro como se hace en las ceremonias religiosas de la iglesia.
A comienzos de la era republicana en el Perú, el interés por la educación pública se hace presente a través de las Constituciones del Estado. La constitución de 1823 señala que, el Congreso dictará “todo lo necesario para la instrucción pública por medio de planes fijos, e instituciones convenientes a la conservación y progreso de la fuerza intelectual de los que se dedicaren a la carrera de las letras”; asimismo, agrega que la instrucción es una necesidad común, y la república debe igualmente a todos sus individuos. A partir de esa fecha, parece que las normas educativas tomaron una clara orientación educativa.
Un grupo de niñas de Huarochirí, Perú.
En 1833, una vez creado el Departamento de Instrucción, comienza el proceso de consolidación de Educación Primaria, incrementándose el número de planteles. Justamente Gamarra en su segundo gobierno (1840) fundó la dirección de Educación Primaria como órgano normativo encargado de preparar los planes y programas, así como buscar la aplicación de un método único en la enseñanza.
El sistema educativo de aquella época, impulsaba la educación primaria, o elemental, o básica. La primera se dio mediante las Escuelas Lancasterianas gratuitas, teóricamente con sustento legal educativo, mas en la práctica predominaba la instrucción colonial, es decir la educación era como un privilegio racial en el que se marginaba al esclavo negro y al indio.
No sabemos exactamente cuando comenzó la educación primaria en Huarochiri, lo que se entiende que después de la independencia del Perú, la escuela se había establecido.